Durante los últimos años, las harinas quedaron en el centro del debate sobre alimentación y salud. Muchas personas decidieron reducirlas o eliminarlas de su dieta por considerarlas responsables del aumento de peso o de distintos problemas digestivos. Sin embargo, no todas las harinas tienen las mismas características ni producen el mismo impacto en el organismo.
Soufflé de brócoli y pollo sin harinas: la receta fácil que no ensucia la cocinaLa principal diferencia está entre las harinas refinadas y las integrales. El proceso de refinamiento modifica su composición nutricional, por lo que especialistas recomiendan prestar atención a la calidad y cantidad de los productos que se consumen habitualmente.
Qué pasa en el cuerpo cuando se consumen harinas todos los días
Una parte importante de los carbohidratos de la alimentación cotidiana proviene de productos elaborados con harina, como pan, pastas, galletitas y cereales.
Cuando se trata de harinas refinadas, el procesamiento elimina buena parte de sus componentes originales y reduce su aporte de fibra y otros nutrientes. Además, estos productos pueden generar una respuesta más rápida de la glucosa en sangre.
La nutricionista Mónica Katz, integrante de la Sociedad Argentina de Nutrición, cuestionó la idea de eliminar todos los cereales de la alimentación y definió como “carbofobia” al temor creciente hacia este grupo de alimentos.
Por eso, el problema no necesariamente está en consumir alimentos con harina, sino en qué tipo de harina contienen, en qué cantidad se consumen y con qué otros ingredientes se combinan.
¿Las harinas engordan?
La asociación directa entre harina y aumento de peso es uno de los principales mitos alrededor de estos alimentos. Según Katz, la harina por sí sola no explica el aumento de peso: el problema suele estar en el tipo de productos elaborados que la contienen.
Pizza, facturas, empanadas y otros alimentos pueden incorporar cantidades importantes de grasas, azúcares y calorías, por lo que un consumo excesivo puede favorecer el aumento de peso.
En este sentido, no es lo mismo incorporar una porción de un alimento elaborado con harina integral que consumir habitualmente productos ultraprocesados con harina refinada, grasas y azúcares.
¿Por qué algunas personas sienten molestias al consumir harinas?
El consumo de productos con trigo puede generar síntomas digestivos en algunas personas. Entre las molestias que pueden aparecer se encuentran hinchazón, diarrea o estreñimiento.
Sin embargo, no todas las personas que presentan síntomas después de consumir trigo tienen celiaquía. Existen diferentes condiciones y sensibilidades relacionadas con estos alimentos, por lo que ante molestias persistentes es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de eliminar grupos completos de alimentos de la dieta.
¿Conviene eliminar todas las harinas de la alimentación?
Eliminar por completo los carbohidratos no es una recomendación general. Estos nutrientes cumplen una función importante porque constituyen una de las principales fuentes de energía del organismo.
Una alternativa es priorizar alimentos elaborados con harinas integrales, que conservan una mayor cantidad de fibra y nutrientes que las versiones refinadas.
También existen otras opciones, como las harinas de quinoa, almendras, trigo sarraceno y arroz, que pueden utilizarse según las necesidades y características de cada alimentación.
En definitiva, demonizar todas las harinas puede llevar a una simplificación del tema. La clave está en diferenciar los tipos de harina, moderar el consumo de productos refinados y priorizar una alimentación variada y equilibrada.